Los carterles murales como segmentos didacticos de la realidad
Reinhard STACH, Gerhard-Mercator-Universität, Germany
I. La evolución del cartel mural realista
1. Los comienzos: De los grabados en libros y las láminas manuales al cartel mural En el siglo 17 Comenio sentó de nuevo las bases del principio de la comtemplación y concibió para la praxis de la enseñanza el 'orbis pictus', ideado para impartir a los escolares imágenes del mundo real. En el siglo 18, la escuela filantrópica enlazó con este pensamiento y ocupó profusamente a escala teórica con la representación-contemplación como proceso de conocimiento, y en la práctica con las posibilidades de representación, p.e. la 'obra elemental' de Basedov, fechada en 1774 (Figura 1). En 1838 apareció una primera serie de 15 carteles murales del Consejero de la Instrucción Pública de Magdeburgo Carl Chr. G. Zerrenner (Figura 2). En 1839 aparece en Berlín otra serie de carteles murales ilustrados por Carl Wilke (Figura 3).
2. La idea se impone: crece la producción de carteles murales Entre 1860 y 1960 el cartel mural se convierte en el medio didáctico por antonomasia. Tres factores favorecen por entonces su implantación: la teoría didáctica, la invención de la litografía y el principio de la escolaridad obligatoria, que fue imponiéndose a escala general. El caso del editor Adolf Lehmann ejemplifica esta expansión: el número de carteles murales venía definido inicialmente por el plan de estudios. Sólo el editor Lehmann produjo a finales del siglo pasado ocho series distintas, con un total de 230 carteles. En estas ediciones gráficas desempeñaban también un papel tanto el azar como el espíritu imperante de la época. Como ejemplo de influencia del azar puede mencionarse la amistad profesional que reinaba entre Lehmann y Wachsmuth (1871), y como ejemplo de incidencia del espíritu de la época puede observarse la imagen 'Esquimales' (Figura 4). El ilustrador fue Heinrich Leutemann.
II. Las intenciones didácticas de la segmentación
Para la elección de las ilustraciones eran determinantes los principios de la información, la conceptualización y la educación estética.
1. El principio de la información Este consistía en presentar de la manera más realista posible los contenidos establecidos por el plan de estudios de los diversos tipos de escuelas. En este proceso informativo tenía una importancia particular la representación de situaciones, que debía reflejar de manera realista y detallada los respectivos temas didácticos. Hemos tomado de esta tendencia algunas de los carteles editadas por Lehmann y pertenecientes a su serie 'Ilustraciones de la civilización': 'El interior de una ciudad en el siglo 15', segunda edición de 1904 (Figura 5) y 'Sala de estar burguesa en el siglo 16', segunda edición de 1905 (Figura 6). Los grabados representan una sucesión de imágenes. El ilustrador es Joseph Klemm. Para mostrar los esfuerzos realizados por entonces en la representación realista, presentamos como comparación la primera edición del cartel 'Sala de estar burguesa' (Figura 7), de 1884.
2. El principio de la conceptualización Fr. W. Dörpfeld expuso en 1877 este principio, bajo el título 'la formación escolar de los conceptos'. En el punto central de la contemplación se sitúa la representación de las características esenciales de un objeto. La contemplación tiene lugar con frecuencia mediante una imagen simple y funcional, en la que se reflejan el objeto y sus partes componentes. Pero para representar también el entorno que rodea al objeto, los grabados se dividen en secciones. A las características funcionales se añade una situación. Como ejemplo podemos contemplar el cartel 'café', publicado en 1890, de la serie 'plantas de cultivo extranjeras' (Figura 8).
3. El principio de la educación estética La labor efectuada por el movimiento de educación artística a finales del siglo pasado, junto con el movimiento juvenil y el sentido neorromántico de la vida, ejercieron una influencia sobre la composición gráfica. Comenzó a requerirse cada vez más una representación de tipo artístico. Las editoriales de carteles murales quisieron corresponder a este requerimiento didáctico publicando series propias. Nuestro ejemplo muestra la 'Primavera' (Figura 9) de Walther Georgi, fechada en 1904. El cartel muestra de forma particularmente llamativa el influjo del espíritu de la época sobre la representación. Esta imagen se hizo muy popular, logrando una amplia difusión.
III. Representaciones desviadas de la realidad
1. Recarga de contenidos El esfuerzo por ofrecer una información muy densa y una conceptualización exacta produjo con alguna frecuencia formas fallidas. Uno de estos fallos, difundido por entonces muy ampliamente por toda Europa, es el primer cartel de la serie publicada por la editorial Hirt 'Geografía general', de 1881. El cartel lleva por título 'Formaciones principales de la superficie terrestre' y muestra 52 tipificaciones numeradas de formas geográficas. La exposición numérica resulta confusa, las proporciones quedan deformadas y se abandona el orden natural en favor de otro numérico.
2. Simplificación no realista La simplificación consiste en reducir y acentuar una materia compleja hasta obtener un modelo básico. Es un principio didáctico legítimo, siempre que la reducción no deforme las características de dicha materia. Ejemplos de formas fallidas son las ilustraciones 'barrica de fermentación' y 'barrica de mosto' (Figuras 11 y 12). Falsean y minimizan el proceso químico, deformando la realidad y obstaculizando la conceptualización.